No obstante su popularidad, es sorprendente
que la victimología carezca en la actualidad
de una historia del alcance de la disciplina y que
se ignoren evaluaciones sistemáticas sobre su estado
actual o sobre sus posibles desarrollos futuros. El
presente trabajo constituye un esfuerzo dirigido a
cubrir esta laguna. La victimología es una disciplina
joven y promisoria a la vez que representa un campo
de estudio fascinante. Aún cuando la victimización
es tan antigua como la humanidad, no fue sino
después de concluida la Segunda Guerra mundial
que el estudio científico de las víctimas del delito
emergió como un complemento fundamental de las
ya bien establecidas investigaciones sobre los
delincuentes en materia criminológica. Dado que la
victimología surge con la finalidad de llenar un
importante vacío teórico, no pasará mucho tiempo
para que este conocimiento llegue a constituir una
parte integrante de la criminología. A pesar de que la
misma se ha afirmado hasta ahora como un área de
importancia para la investigación criminológica, su
naturaleza, relevancia y ubicación continúan generando
extensos comentarios y debates. Sea lo que
fuere, el estudio de las víctimas del delito y de la
victimización criminal ha mostrado la potencialidad
de replantear la criminología como disciplina. Al
igual que ha ocurrido con la criminología, la victimología
no ha seguido la misma evolución en todo
el mundo y tal como puede observarse en otras disciplinas,
la victimología parece más adelantada y más
desarrollada en algunos países en comparación con
otros. No obstante ciertas similitudes y aspectos en
común en cuanto a su desarrollo en diferentes regiones,
se pueden indicar también diferencias importantes
tanto cualitativas como cuantitativas. A pesar de
ello, los recientes desarrollos en su campo han sido
dramáticos, de manera que la victimología ha sido
objeto de transformaciones radicales. Los enfoques
teóricos que caracterizaron los primeros tiempos del
conocimiento victimológico habrían de ser eclipsados
ante los importantes logros que se alcanzaron
posteriormente en el campo aplicado. Esta trascendente
fase en la evolución de la victimología habría
de caracterizarse por su consolidación, la recolección
de información empírica, la formulación teórica
y sobre todo por la creación de nuevas leyes y esfuerzos dirigidos a mejorar la condición de la
víctima y a solucionar sus carencias. En el campo
teórico, se han desarrollado diversos modelos en un
intento por hallar explicación a las enormes variaciones
en cuanto a los riesgos de victimización, la
concentración de la victimización en ciertas áreas y
entre ciertos grupos, así como para aclarar el curioso
fenómeno de la victimización repetitiva. Por lo que
respecta a la dimensión legislativa, se ha podido
comprobar una proliferación de leyes en materia de
víctimas, en numerosos países. Posteriormente a la
Declaración de la Asamblea General de las Naciones
Unidas sobre los Principios Básicos de Justicia para
las Víctimas del Delito y del Abuso de Poder (1985),
fueron promulgadas numerosas leyes sobre derechos
de las víctimas por parte de los organismos legislativos
de diferentes países. Los logros alcanzados en el
campo aplicado han sido aún más impresionantes.
Entre ellos pueden citarse la instauración de la
compensación estatal en el caso de las víctimas de
delitos de violencia, el resurgimiento de la reintegración
por lo que respecta a los transgresores, así
como la aparición y multiplicación de diferentes
programas dirigidos a la mediación entre víctimas y
victimarios. Un sector particular en el cual se ha
experimentado una enorme expansión ha sido el de
los servicios a las víctimas. La terapia ofrecida a la
víctima para enfrentar los traumáticos problemas
generados por la victimización, se ha convertido en
una medida popular y a la moda. Basados en esta
dinámica histórica sobre aspectos pasados y actuales
de la victimología, el presente ensayo intenta
identificar algunos desarrollos probables en este
campo. Consideramos que la transición de una
forma de idealismo utópico a otra de sólido realismo
habrá de ocurrir como consecuencia de un énfasis
creciente en la investigación científica, en particular
la de carácter cualitativo. Se prevé que tanto la
reivindicación de los derechos de las victimas así
como el partidismo irán gradualmente disminuyendo
y se predice la desaparición progresiva de la terapia
victimológica. Los futuros avances en el campo de la
victimología se proponen como una cuestión íntimamente
ligada a la aceptación e implementación del
paradigma de la justicia restaurativa. Nuestra conclusión
es que la victimología se desarrollará en un
futuro como una auténtica disciplina de nivel
científico, al mismo tiempo que como una práctica
genuinamente humanista.
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